Comunicado del 15-dic-2025
LA PALABRA DEL EPISCOPADO MEXICANO VS. LA DEL OFICIALISMO GUBERNAMENTAL
Criterio ético de discernimiento:
“Vivir en la verdad tiene un importante significado en las relaciones sociales: la convivencia de los seres humanos dentro de una comunidad, en efecto, es ordenada, fecunda y conforme a su dignidad de personas, cuando se funda en la verdad. Las personas y los grupos sociales cuanto más se esfuerzan por resolver los problemas sociales según la verdad, tanto más se alejan del arbitrio y se adecúan a las exigencias objetivas de la moralidad”.
Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, no. 198.Útil resulta el contraste entre la palabra de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), con el discurso gubernamental de la presidencia de la República, en un contexto de creciente inconformidad social con las políticas oficiales, que en días recientes se han expresado en manifestaciones políticas de oposición como las de los jóvenes de la Generación Z acompañados por una gran participación ciudadana en todo el país, además de las protestas de los agricultores y transportistas de diversas entidades federativas, así como la confrontación en el terreno legal que han iniciado los liderazgos del PRI en los Estados Unidos, y del PAN ante la Fiscalía General de la República, en los que acusan la estrecha relación del actual gobierno de México con los más poderosos cárteles del crimen organizado, en el marco de una fuerte presión de las políticas punitivas del gobierno norteamericano de Donald Trump contra el narcoterrorismo a nivel continental.
» ANTECEDENTES SIGNIFICATIVOSEn el curso del Siglo XX y lo que transcurre del Siglo XXI, muchos gobernantes y políticos mexicanos, sobre todo los de origen y filiación masónica y marxista, han intentado por todos los medios posibles que la secularización de la vida pública nacional llegue al punto de erradicar la cultura católica de los asuntos públicos y también la voz de la Iglesia Católica, particularmente la de sus Obispos.
Pero históricamente han fracasado de manera continua y se explica por la propia vocación profética y la pastoral eclesiástica (que no se tocan en este análisis), y por fenómenos históricos de la conciencia social propia del pueblo de México, y que están arraigadas en la cultura católica nacional.
Basta con mencionar algunos hechos histórico-sociales contundentes que permean en la conciencia nacional de la población mexicana.
• Primero: los grandes héroes nacionales, como “El Padre de la Patria” y “El Siervo de la Nación”, fueron presbíteros católicos. Uno, el iniciador de la Independencia Nacional y, el segundo, constructor de la primera Constitución Política de México, con un alto y fuerte contenido político democrático y de justicia social (“La Constitución de Apatzingán”). Miguel Hidalgo y Costilla y José María Morelos son los grandes héroes nacionales y no son militares, como en toda América Latina, sino sacerdotes católicos.
• Segundo: Los grandes símbolos patrios o nacionales, la Bandera y el Himno, tienen origen, inspiración o raigambre religiosa y en particular católica: Ciña ¡oh patria! tus sienes de oliva/ De la paz el arcángel divino/ Que en el cielo tu eterno destino/ Por el dedo de Dios se escribió.
• Tercero: la conciencia social y política del nacionalismo mexicano (de izquierdas o derechas políticas), tienen una fuerte inspiración en las imágenes y creencias católicas, de Jesucristo, los santos, especialmente de Santa María y entre todas sus advocaciones la Virgen María de Guadalupe en toda la población nacional. Por ello se han utilizado estos símbolos de manera subliminal en la política: los colores emblemáticos del PRI coinciden con colores “guadalupanos”, los del PAN son marianos, y el actual partido en el poder: MORENA, LA ESPERANZA DE MÉXICO, hace alusión directa y subliminal, —como un elemento más de la profunda falsedad manipuladora de este grupo—, a la identidad cultural católica guadalupana del pueblo mexicano.
• Cuarto: Vale reiterar que la identidad católica nacional fue forjada, por su doctrina y acción social popular, expresada de manera práctica en una gran red institucional de la Iglesia fuertemente entreverada con el pueblo. Durante siglos, la única política social popular fue establecida por las instituciones de la Iglesia Católica: hospitales, dispensarios, asilos, orfanatorios, escuelas y la Real y Pontificia Universidad de México, además de la primera gran reforma agraria de los misioneros con los macehuales a finales del Siglo XVI y la promulgación de la legislación de protección a los pueblos indígenas por lo que nunca permitieron que se introdujeran leyes esclavistas en lo que hoy es México.
» HECHOS ACTUALESEstos antecedentes son de suma importancia para comprender como es que, a pesar de muchos intentos por limitar la influencia de la cultura católica en los asuntos públicos, en el México actual pervive una conciencia social fundada en tradiciones, costumbres, creencias, valores y acciones que permanecen vigentes, y que se traducen en actitudes y conductas de naturaleza política entre la población nacional. En este marco, Debemos señalar que la Iglesia sigue teniendo una influencia a través de los obispos mexicanos en cada demarcación eclesiástica y, con mayor razón en todo el país, a través de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), organizada desde la segunda mitad del siglo XX, que incluye a todos los obispos como una sola voz. Los pronunciamientos oficiales de la CEM tienen relación directa con los compromisos propios de la fe cristiana, por lo que no son de tipo partidista ni con sesgos electorales, sino que, estrictamente hablando, tienen que ver con la política del bien común, desde los principios de la Doctrina Social de la Iglesia. Todo ello explica por qué en determinados momentos y contextos del país, la CEM alza su voz de manera autorizada en defensa de la dignidad de toda persona, denunciando los abusos e injusticias del poder político, más todavía contra los tiranos en turno. De la misma forma puede señalar distintos fenómenos que afectan a la sociedad en el campo de la educación, de la salud pública, de la economía o de las instituciones democráticas y se compromete con la búsqueda del diálogo y la superación de conflictos.
Por lo que toca al momento presente, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) ha advertido de muchas maneras la presencia y el dominio del crimen organizado en el ámbito público ante la incapacidad y, peor aún, el contubernio por parte del gobierno, poniendo en riesgo la seguridad, la paz, el desarrollo y la justicia de nuestro país por lo que ha tomado la iniciativa de llamar al diálogo por la paz a los distintos grupos sociales para buscar soluciones, ante la indolencia gubernamental. Por otra parte, también ha denunciado con mucha claridad la amenaza que significa la línea política que está siguiendo el actual grupo en el gobierno federal, encaminando sus iniciativas a desaparecer las instituciones democráticas y a limitar los derechos y libertades de los mexicanos en aras de un supuesto régimen de bienestar, que se está perfilando hacia un sistema político autoritario y dictatorial.
El pasado 14 de noviembre, al concluir su CXIX Asamblea Plenaria, la Conferencia del Episcopado Mexicano emitió, como es costumbre, un Mensaje al Pueblo Mexicano titulado “Iglesia en México: Memoria y Profecía – Peregrinos de Esperanza hacia el Centenario de nuestros Mártires”, en ocasión del centenario de la denominada “Guerra Cristera”, que los obispos llaman “resistencia católica”, ante las condiciones políticas y sociales de los años de 1926 a 1929, por las que muchos católicos ofrendaron su vida, su seguridad y sus bienes en defensa de la fe y la libertad religiosa, cuando el Estado pretendió reprimir y criminalizar las expresiones católicas en el ámbito público y social. En este Mensaje presenta una vez más una radiografía de la preocupante situación nacional y refrenda su compromiso para colaborar como Iglesia en el diálogo nacional. Esto ocurre cuando se está dando un ambiente político social caracterizado por una fuerte inconformidad de distintos sectores de la población mexicana por la interminable secuela de asesinatos, llenos de crueldad y vileza, contra jóvenes, periodistas, madres buscadoras, comerciantes, y muchos otros, entre ellos los muy recientes casos particulares de Bernardo Bravo, representante de productores de limón, y Carlos Manzo, presidente municipal de Uruapan en Michoacán, que han exhibido de lleno la complicidad de los políticos de MORENA con el crimen organizado, noticia que ha trascendido a nivel nacional e internacional.
Como reacción inmediata de la sociedad civil pueden señalarse las movilizaciones de los jóvenes, de agricultores y transportistas inconformes, que padecen múltiples asesinatos, extorsiones y asaltos de la delincuencia organizada con la complicidad de las autoridades federales y estatales así como la persecución, asedio y acoso fiscal de la que son objeto los empresarios por parte del gobierno, a través del Sistema de Administración Tributaria, que está, para no variar, bajo el control de los incondicionales del ya famoso “Andy”, Andrés Manuel López Beltrán.
Contra todos estos sectores y agrupaciones dirigió Claudia Sheinbaum Pardo su discurso festivo del sábado 6 de diciembre con objeto de celebrar el séptimo año de la Cuarta Transformación.
• En lo político, tal acto pretendió ser una respuesta a la manifestación juvenil del 15 de noviembre, indeleblemente grabada en la Muralla de Palacio Nacional: NARCOESTADO.
• En lo discursivo, se propuso ser una respuesta al mensaje de la CEM, que tuvo el gran mérito de articular el conjunto de las voces inconformes con la situación real de la nación.
• En lo simbólico de la política nacional, Sheinbaum Pardo resucitó al “diazordacismo” represivo ante los pacíficos manifestantes de ahora, organizando una “marcha de desagravio”.
DEL ABSURDO: Díaz Ordaz-Sheinbaum y la marcha del desagravio - Almomento | Noticias, información nacional e internacional
» ANÁLISISSobre la estructura de un Mensaje dirigido a la Nación, es preciso poner de relieve que la palabra de la CEM tiene, cuando menos, dos grandes líneas de suprema importancia respecto de la vida pública nacional:
• Primero: porque el documento emitido es una clara síntesis y diagnóstico del agravio social padecido por todos los sectores de la nación. Y esa articulación del agravio nacional no tiene como objetivo fortalecer a movimiento, partido o grupo opositor. Ese Mensaje constituye una voz que vuelve a poner el acento de la importancia de reasumir la Unidad Nacional y sus valores de unidad y paz para toda la sociedad mexicana, frente al claro mensaje de polarización de la supuesta Cuarta Transformación.
• Segundo: puede decirse que se trata de un Mensaje que, por encima de ideologías, partidos o gobiernos, llama a la apertura de espacios políticos para el Diálogo y la Reconciliación Nacional. Se trata pues de una propuesta de reflexión que no renuncia a la severa crítica, pero constituye un serio llamado que hacen los obispos al Gobierno de la República, para que renuncie al monólogo y emprenda un real compromiso para dialogar y estructurar acuerdos respetando la pluralidad nacional, y con ello, reemprender un camino que sume todos los esfuerzos de la sociedad para organizar respuestas efectivas a los grandes problemas nacionales.
Si se quiere atender a la formalidad de un análisis de estructura discursiva, puede anotarse que, hasta el momento, los discursos de la CEM y la Presidencia de la República se mueven en binomios que reflejan un distanciamiento de incomprensión y rigidez del gobierno frente a una propuesta de Unidad y Diálogo Nacional para que, Sociedad y Gobierno, asuman juntos el emprendimiento de un camino efectivo de Reconstrucción Nacional en un marco de Paz y auténtico Bien Común para la sociedad mexicana. Los dos discursos muestran la insensibilidad gubernamental frente a la apertura eclesial:
• Discurso de Polarización frente al Discurso de Unidad Nacional por parte de la Iglesia.
• Discurso de Triunfalismo y Cerrazón, ante un Discurso por la Apertura del Diálogo Nacional.
• Discurso de Confrontación ante el Discurso de Paz y Conciliación.
• Discurso de Imposición ante un Discurso Propositivo para Espacios de Encuentro y Reflexión entre el Gobierno y la Sociedad.
• Discurso de la Descalificación Unilateral ante cualquier opositor, frente a un Discurso Constructivo de Paz, con Inclusión, desde la cultura del encuentro y del diálogo.
• Discurso del Autoelogio, la Autojustificación y el Encubrimiento de Impunidades, frente al Discurso Crítico Constructivo desde el reconocimiento de la realidad cruda como es.
En materia de contenidos, ambos discursos son contrastantes u opuestos.
El documento de la CEM es propositivo en el ámbito en que la fe del cristianismo católico es indisoluble con el compromiso directo con la sociedad entera, sin distinción alguna entre credos religiosos o de otra naturaleza, y se puede sintetizar en los siguientes puntos:
I. Los obispos de México son vehículos de fe, esperanza y orientación de la comunidad católica y de toda la sociedad.
II. La propuesta del episcopado mexicano es de Unidad y Reconciliación, con el ineludible método del diálogo para superar divisiones en la nación, y fortalecer el diálogo como camino para la paz.
III. En el marco de la fe en el Evangelio, el Episcopado Mexicano invita a renovar la vida personal y comunitaria en un esfuerzo de Conversión Social y Espiritual.
IV. El episcopado exhorta a toda la comunidad católica a mantener la Esperanza en medio de la violencia, sin dejar de reconocer el dolor de las personas y las familias que han sido víctimas de la inseguridad y la injusticia.
V. La Conferencia del Episcopado Mexicano, como institución y como conjunto obispos, hace un llamado a la comunidad de la nación a no perder la fe en un mejor futuro para todos, y reitera su compromiso con los más vulnerables de los mexicanos, reiterando y renovando su compromiso de Esperanza ante la violencia, reconociendo el dolor de las familias.
VI. Los obispos de México mantienen y reafirman su compromiso social y espiritual con la opción preferencial por los pobres, los migrantes y las víctimas de la violencia y la injusticia.
VII. Los obispos de México asumen la preparación del centenario conmemorativo de los mártires mexicanos católicos que defendieron la libertad de todos los mexicanos a sostener su fe religiosa, y que simbólicamente emite el mensaje de que la libertad religiosa de las familias católicas es un derecho inalienable e innegociable frente a los intentos de gobiernos tiránicos de cualquier signo ideológico.
Por su lado, el discurso de la presidente Claudia Sheinbaum presentó un talante, de principio a fin, de confrontación y descalificación de todo ente que tenga la osadía de criticar las bondades intrínsecas de la 4T, y sus innegables y trascendentes logros económicos, políticos y sociales.
El discurso fue, primordialmente un balance de los logros de ambos gobiernos de la Cuarta Transformación, haciendo referencia en que no hay ninguna disociación importante entre el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y el de Claudia Sheinbaum, reiterando explícitamente que se trata del “Segundo Piso de la Cuarta Transformación”. Los aspectos formales y de “contenido” del discurso fueron:
I. No hay cambio de Modelo Político, la transformación continuará y se profundizará. En este sentido, el mensaje no aportó nada novedoso, puesto que esta vacuidad reveló que la importancia del evento no estaba en
el Mensaje del Discurso Presidencial, sino en una exhibición pública de desagravio a la presidente Sheinbaum, para “mostrar músculo político” ante el ultraje del 15 de noviembre.
II. El catálogo de logros se alternó con las descalificaciones que indicaron que su gobierno dará continuidad a la polarización y que el diálogo político no es un ingrediente de los cambios propuestos en leyes o instituciones (como la próxima reforma electoral) que se siguen aprobando “sin cambiarle una coma” y sin discusión parlamentaria real con la oposición, vamos, ni siquiera con discusión efectiva en el seno del mismo partido MORENA y sus aliados. Para mayor claridad, se continuará con la política de que las leyes y cambios en las instituciones “se dictan” desde Palacio Nacional o desde Palenque, y los parlamentarios del partido MORENA y aliados aprueban sin chistar, como en los viejos tiempos.
III. Aún cuando en muchos puntos parece ser positiva la propuesta, no deja de ser un catálogo de buenas intenciones que a lo largo de los siete años han demostrado ser verdades a medias o grandes mentiras, que no abonan ni a la democracia, ni al desarrollo incluyente, ni a la apertura y respeto hacia la ciudadanía, ni mucho menos a la superación de la corrupción gubernamental, ni al control del crimen organizado.
En síntesis, el discurso oficial ofreció seguir construyendo el modelo político autoritario y dictatorial para México, frente al llamado urgente a retomar el camino de la democracia libre y pluralista. El contraste es evidente y elocuente…
» LÍNEAS DE ACCIÓN:México necesita una sociedad civil mejor informada, con mayor unidad y estructuración para manifestarse oportunamente en la defensa de lo que constituye el núcleo de toda sociedad: Democracia, libertad, justicia, desarrollo, paz y seguridad. La Iglesia Católica debe expresarse con unidad, al asumir su responsabilidad social, junto a su tarea religiosa, fortaleciendo su capacidad de tender puentes de diálogo y de esperanza para todos los sectores sociales de México.
Post dataComo mera coincidencia, cien años después de la represión religiosa, los actuales gobernantes han intentado algo similar con una iniciativa legislativa del partido MORENA que pretende acallar y penalizar a los ministros de culto que causen molestia al gobierno de la falsa Cuarta Transformación, tal y como ya ha sucedido en Cuba, Venezuela y Nicaragua, por ejemplo.
La iniciativa de ley que enfrenta a Morena y la Iglesia católica en México